9N La oposición ahora tiene más problemas

La masiva concurrencia la convocatoria organizada por distintos grupos opositores al gobierno nacional a través de los medios de comunicación, lejos de ser un éxito tal como se lo quiere mostrar hoy, ocasiona o agrava los problemas politico de la oposición.

En el caso de Paraná, unas dos mil personas marcharon desde el Rosedal hasta plaza de 1º de mayo, donde se desconcentraron frente a las cámaras del canal local. Variadas consignas fueron las que se pudieron leer en la pancartas: reclamos por mayor seguridad; que se termine con los “planes vagar”; más libertad y contra la reforma electoral. Algunos más curiosos como “quiero leer lo que yo desee” pueden resumir el reclamo que esta vez sonó un poco más afinado.

La menor fragmentación de los reclamos es una de las diferencias con la protesta de setiembre que se pueden apreciar. Las otras tienen que ver con que las consignas fueron menos agraviantes -al menos en Paraná- que la vez anterior. También, se pudieron ver muchas pancartas más elaboradas que denotan una mayor preparación. Pero sin dudas, el rasgo distintivo fue la masividad, del escaso centenar de la primera vez a dos mil en esta oportunidad.

En las columnas predominó la presencia de mujeres, algunas que concurrieron con sus esposos e hijos. Si bien se pudo observar la presencia de dirigentes del radicalismo, del PRO, del MST y de Proyecto Sur, la mayoría de las personas eran anónimos ciudadanos -a este cronista le costó reconocer rostros cotidianos de Paraná- con escasa experiencia en este tipo de movilizaciones lo cual no impidió que marcharan varias cuadras hasta el centro de la ciudad.

La condición socio – ecónomica era excluyentemente de la clase media.

Si bien está vez la protesta fue menos catártica, tampoco puede afirmarse que hayan arribado a una síntesis de los reclamos que siguen siendo dispersos, fragmentados y coyunturales y por lo tanto volátiles. De todos modos habrá que esperar a ver como sigue esto. Pero esta corriente de opinión política de una parte de la población pone en aprietos a la oposición, ya deberá formular un programa político que pueda representar a este sujeto politico en emergencia.

A una oposición sin ideas y sin iniciativa política se le representa el gran inconveniente de sintetizar el fragmentado y contradictorio reclamo de los caceroleros. ¿Cómo conciliar el pedido de mayor seguridad con la caducidad de los planes de inclusión social? ¿Cómo llevar a la práctica el reclamo de mayor libertad, cuando está claro que se pueden hacer movilizaciones fuertemente opositoras sin riesgo alguno y en los medios de comunicación cualquiera puede decir cualquier cosa?

Más aún, surge una duda acerca de si este colectivo ciudadano soportará ser representado por una dirigencia opositora que está tan cuestionada como se vio en las últimas elecciones y en la anterior movilización. Los caceroleros no tienen representación política y parecen querer tenerla y por su tan escasa y superficial critica no parece que vayan a ser un semillero de una nueva dirigencia.

Si la oposición no puede superar estos grandes escollos, será difícil que todo esto tenga incidencia más allá del 7 de diciembre y quedará demostrada la ingerencia de los medios de comunicación hegemónicos. porque como dijo alguien: La verdad sigue estando en las urnas.

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